La Utilidad Del Juicio Sobre Las Emociones

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Normalmente pensamos que juzgar a las personas y a uno mismo es malo porque en realidad así ha solido ser, pero el hecho de que el juicio sea mal empleado no significa que el juicio sea malo.

En la mayor parte de la sociedad, los juicios son razonamientos (abductivos) subjetivos que han escapado de la demostración evidente sobre pruebas objetivas, es decir, son conjeturas que parecen ser buenas explicaciones del juicio razonado; a veces correctas y varias veces incorrectas (falacias).

El juicio subjetivo es un juicio con un proceso de razonamiento incompleto, pues dejamos nuestros resultados y consecuencias a merced de lo que creemos y no de lo que sabemos.

No estoy implicando que el juicio subjetivo sea un error (porque hay momentos que debemos tomar decisiones rápidas), pero sí que hay momentos que no es necesario.

Los demás animales también tienen su juicio subjetivo y lo usan sola y adecuadamente para decisiones instantáneas e impulsivas, porque no poseen la complejidad del lenguaje y la semántica como nosotros los humanos.

Somos una evolución del orden de los primates, y todavía cargamos con viejas programaciones emocionales que seguimos aplicando por costumbre en los campos que pertenecen al intelecto.

La función principal1 del intelecto es determinar cuál flujo de la emoción detener con el juicio; no todo juicio es malo y no todo flujo es bueno.

Hacer que el juicio sea siempre objetivo sobre los flujos perniciosos es la facultad esencial del intelecto sobre la emoción.

El lenguaje, la lógica y la técnica emergen del juicio en la evolución porque le sirven a este mismo para ser más preciso en su crítica (valiéndose intelectualmente de una memoria explícita).

El intelecto es más lento que la emoción para tomar decisiones porque se detiene a analizar y le toma más tiempo decidir, por tanto, consume más energía (de la que él cerebro a veces ve innecesario gastar).

Es por eso que tu cuerpo automatiza en las emociones los juicios (tanto subjetivos como objetivos) que aprendiste a hacer desde la infancia2,3, pero de adultos no buscamos actualizar viejos juicios ni crear nuevos juicios; personalmente por comodidad y biológicamente por ahorro de energía, ya que en la adultez lidiamos con tantos problemas de responsabilidad personal y social que el cerebro tiende a buscar un orden para el consumo de energía y se lo justifica al ‘Yo’ con comodidad4 de posponer la resolución interna.

Parece una paradoja irónica el hecho de esperar a que el intelecto salga a juzgar en el momento más oportuno y pertinente. Si el intelecto le avisa a la emoción que se detenga ¿Quién le avisa al intelecto que aparezca? Si es la emoción negativa5,6 seguiremos en la misma perdición.

Hay dos aliados intelectuales que pueden darle orden al brote inconsciente de la inteligencia consciente: la lógica y el compromiso.

La lógica permite el razonamiento inductivo y el deductivo siendo las otras caras del proceso del razonamiento para cumplir con un juicio objetivo.

Y el compromiso en realizar la lógica en tu actividad desde que empieza por voluntad hasta que continua con inercia (recuerda que esta inercia está basada en una lógica que razonaste objetivamente).

Dale disciplina a estas dos facultades y tu intelecto aparecerá en el momento más óptimo porque tu lógica será refinada y comprobada en la práctica, y tu inconsciente organizará a tu mente de acuerdo a ese nuevo orden encontrado.

Recuerda siempre probar tus límites.

1Decimos que es la principal porque la emoción ha sido la herramienta cognitiva con la que los mamíferos hemos estado tomando decisiones desde hace millones de años, y como sabemos que la evolución ha consistido en presentar nuevos modelos que optimicen los resultados, el intelecto es el último hasta la fecha que ha servido para juzgar y redimir los malos resultados (errores) que vienen de sí mismo (su propia lógica) o de la otra única parte con la que tomamos decisiones, la emoción. Intelecto (razón) y emoción (impulso).

2En el caso de los juicios subjetivos, muchos de ellos son prejuicios que no eran de tu lógica sino de alguien más o tú los formaste porque te resolvieron rápido algún problema; en ambos de estos casos nunca los cuestionaste y hoy los llevas como una máscara; unos siendo útiles y otros inservibles.

3En el caso de los juicios objetivos, tal vez intentaste en tu infancia hacer juicios con algún método intelectual ingenuo, pero simplemente tú lógica no daba para presentar una solución auténtica que solucionara correctamente tus problemas, pero tú lógica de hoy en día puede complementar y suplementar tus semi-lógicas de tu infancia.

4Si el consciente llega a revisar al ‘Yo’ puede llegar hasta experimentar un estado egosintónico y estar de acuerdo con él y la comodidad que experimenta y lo seda prefiriendo ignorar los problemas de su interior.

5Con emoción negativa no me refiero a miedo, enojo o esas otras emociones que generalmente nos disgustan, sino una emoción (incluyendo la alegría) que en realidad nos esté dando malos resultados tanto nos demos cuenta como no.

6La emoción positiva también puede invocar al intelecto

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